Allanan la Seccional Segunda de Oberá tras la denuncia por coimas y abusos

Miércoles 22 de enero de 2020 | 03:00hs.
Dos policías de la Segunda permanecen privadas de su libertad y declararían en las próximas horas | Foto: Luciano Ferreyra
Por Daniel Villamea

Por Daniel Villamea Corresponsalía Oberá

En busca de elementos de prueba que afiancen la acusación por presunto cobro de coimas, extorsión y abuso sexual por parte de policías en perjuicio de detenidas, en la víspera se concretó el allanamiento de la Seccional Segunda de Oberá, procedimiento que estuvo encabezado por el juez de Instrucción Tres de San Vicente, Gerardo Casco, subrogante del Juzgado de Instrucción Uno de Oberá por la feria de verano.
Según fuentes del caso, el operativo incluyó la requisa de las celdas y el secuestro de los celulares del personal de la dependencia, elementos que serán sometidos a pericias en busca de indicios que avalen la grave acusación que pesa sobre los dos implicados que hay hasta el momento, un sargento ayudante y una agente. 
Precisamente, además del testimonio de la detenida que denunció las presuntas irregularidades, considerada como testigo clave, trascendió que las acusaciones fueron ratificadas por al menos otras cuatro presas que declararon con posterioridad. 
También habrían aportado los nombres de más uniformados presuntamente implicados. 
En tal sentido, en las últimas horas fue citado el ex jefe de la Seccional Segunda, quien ostentó el cargo hasta finales de diciembre, cuando asumieron las nuevas jefa y subjefa. 
Al respecto, desde la propia Unidad Regional II reconocieron que desde hace varios meses existían sospechas sobre el mal desempeño de ciertos funcionarios.
Tampoco se puede soslayar que los hechos se registraron en la única dependencia local donde son alojadas mujeres, lo que de despertaba innumerables suspicacias al haber personal masculino al frente.
En este contexto, se resolvió nombrar a dos mujeres y a las pocas semanas se destapó un escándalo de proporciones, al punto de que no se descartan nuevas detenciones.

Pericias claves
En diálogo con El Territorio, una fuente de la investigación mencionó que el modus operandi se extendió por mucho tiempo y era habitual que los efectivos de la Seccional Segunda fueran catalogados como “coimeros”.
Incluso, reconocieron que en más de una ocasión abogados del medio se quejaron por la inconducta de ciertos uniformados. 
La misma situación habría sido padecida por familiares de detenidas, quienes en la mayoría de los casos optaron por el silencio en temor a posibles represalias. 
“Se movían con tanta impunidad que mandaban mensajes por WhatsApp pidiendo plata o cosas para arreglar algún beneficio por las internas. Es más, cuentan que pedían cierto monto para entregarles la comida, porque si no les comían la mitad o directamente no les daban”, indicaron. 
En este punto radica la importancia del peritaje de los teléfonos celulares de los implicados, como también del resto del personal de la dependencia. 
Otro aspecto importante será la declaración de las internas y sus familiares, muchos de los cuales comenzaron a relatar sus malas experiencias al respecto.
Tal como informó este matutino en exclusiva, la denuncia que derivó en la intervención judicial fue radicada por una detenida de 43 años que está presa desde septiembre del año pasado en el marco la investigación de un presunto homicidio perpetrado en una localidad vecina. 
“Ya estamos cansadas de los aprietes de los policías para poner guita”, disparó el último viernes ante la comisario Sandra Mabel Zarza Díaz y la subcomisario Paola Antonia Barrios, jefe y subjefa de la Seccional Segunda, respectivamente. 

Grave acusación  
En primera instancia la testigo identificó al sargento ayudante Juan M. como el principal responsable del cobro de coimas para obtener diferentes beneficios, aunque su accionar habría sido imposible sin la colaboración o negligencia de otros funcionarios. 
También fue implicada una agente que cumplía la función de “llavero” y está sospechada de facilitadora, aunque no se descarta que el avance de la investigación derive en mayores complicidades. 
La trama de presunta corrupción denunciada en la Seccional Segunda tiene un alto componente sexual, puesto que la testigo aseguró que era habitual que algunos policías mantuvieran relaciones con ciertas internas a cambio de favores y hasta por atados de cigarrillos. 
En consecuencia, el último domingo el juez Casco ordenó la captura del sargento ayudante Juan M. y de la agente. El primero está alojado en la Seccional Quinta y la mujer en la Comisaría de San Martín.
Según fuentes del caso, el más comprometido sería el primero, quien afronta cargos por cohecho, extorsión y abuso sexual; mientras se sospecha que la subalterna habría incurrido en el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público. 
De todas formas, fuentes de la propia fuerza consideraron como poco probable que sólo la agente haya tenido algún tipo de responsabilidad en los hechos, ya que las guardias están compuestas por al menos cuatro efectivos. 
La testigo mencionó que se negociaban celulares y psicofármacos, como también visitas por fuera del horario habitual. Asimismo, se “ofertaban” encuentros íntimos entre las detenidas y sus parejas, para lo que se acondicionaba un lugar privado. 
Con relación a los policías detenidos, en la víspera nombraron a sus defensores y entre hoy y mañana serían citados a indagatoria. 

Necesarias medidas de fondo

Un dato no menor indica que el policía implicado ya estuvo envuelto en un escándalo por el presunto cobro de coimas cuando se desempeñaba en Seguridad Vial de Oberá. La investigación se inició en octubre del 2015 por denuncias de otros uniformados, recordaron desde la Unidad Regional II. Posteriormente se instruyó un sumario administrativo interno y una causa penal en el Juzgado de Instrucción Dos. Entre las pruebas se destacaron una decena de actas de infracción que no fueron remitidas en tiempo y forma al Tribunal de Faltas de la Municipalidad, único órgano de juzgamiento de las multas de tránsito en esta jurisdicción. Tras los primeros indicios de cohecho, las autoridades de la fuerza ordenaron una investigación interna, aunque el único avance concreto fue el traslado de los implicados a otras dependencias. “Estas cosas pasan cuando no se toman medidas de fondo. Este sujeto tiene serios antecedentes, pero sólo lo trasladaron y siguió haciendo de las suyas. Fue a la Seccional Segunda y no sólo se quedaba con la comida o los cigarrillos de los presos, un reclamo habitual en las comisarías de Oberá, sino que había todo un sistema direccionado a lucrar con las internas. Además del agravante de los favores sexuales”, mencionó una fuente.


El Territorio no tiene responsabilidad alguna sobre comentarios de terceros, los mismos son de exclusiva responsabilidad del que los emite.

El Territorio se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes, discriminadores o contrarios a las leyes de la República Argentina