Ana Franchi: “Estábamos listos para responder ante esta enfermedad”

Lunes 1 de junio de 2020 | 04:00hs.
Trabajan en el desarrollo de testeos de detección con saliva. | Foto: Marcelo Rodríguez
Emmanuel López Del Valle

Por Emmanuel López Del Valle politica@elterritorio.com.ar

La ciencia es, sin dudas, el motor de un país; y en las últimas semanas, los trabajos encarados por investigadores argentinos cobraron notoriedad mundial por la búsqueda de soluciones para frenar contrarrestar el avance del coronavirus. Desarrollo de kits que permiten detectar, de manera rápida la enfermedad, los impactos socioeconómicos de la pandemia y hasta el ensayo de una vacuna (ver Argentina desarrollará...) son parte de las tareas que realizan los científicos del país.

A más de dos meses de decretado el aislamiento social preventivo y obligatorio, el sector científico profundizó aún más sus labores para brindar respuestas a muchos de los interrogantes que persisten en torno al virus que mantiene en vilo al globo. Para ello, el gobierno nacional profundizó la inversión en ciencia y tecnología, se prorrogaron las becas de investigación, se amplió el cupo de científicos en la Carrera de Investigador Científico (CIC), entre otras medidas con un objetivo en común: brindar una respuesta rápida a la sociedad y reducir al mínimo el número de contagios.

El Territorio dialogó con la titular del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), Ana Franchi, quien realizó un balance de lo concretado desde el inicio del confinamiento.

“Esta pandemia demostró que podemos ayudar a mejorar la calidad de la vida de la gente y responder a las problemáticas que tiene un país en diversos aspectos, como la salud, la educación, la economía”, resumió la investigadora que asumió al frente de la entidad a principios del año.

Un avance argentino

A mediados de mayo, el presidente Alberto Fernández presentó un test rápido y económico que permite en poco tiempo la detección del Sars-CoV-2, más conocido como coronavirus: El Neokit-Covid19.

Al respecto Franchi contó que “en los últimos 45 días se desarrollaron diferentes tipos de kits que detectan si uno tuvo o tiene la enfermedad, que apuntan a diagnosticar sobre esta enfermedad de la que se investiga mucho, porque es algo que hasta hace unos meses resultaba desconocido para la comunidad científica”.
En este sentido precisó que, con el desarrollo del kit, “Argentina se convirtió en uno de los pocos país del mundo capaz de realizar un test diagnóstico para detectar el virus”.

Asimismo detalló que los investigadores del país continúan con la elaboración de dispositivos capaces de hallar la presencia o no del virus en los pacientes. Sobre este punto, ahondó: “Hay un grupo de científicos que busca detectar el Covid-19 a través de la saliva. Se trata de un test colorimétrico, en el que se deposita la saliva en un producto plástico que contiene los reactivos. Una vez depositada, da un color celeste o violeta, que informa la presencia de la enfermedad. Este tipo de testeo es mucho más rápido y sencillo que, una vez que se termine de confeccionar, podrá estar disponible en todos los hospitales del país, o en hospitales rodantes que se prepararon para contener un posible mayor avance de la enfermedad y, de alguna manera, se podrá usar en vez del hisopado que es un tanto doloroso. Sería más fácil y tomará menos molesta la toma de las muestras”.

Por otra parte, quien preside el Conicet indicó que el kit que presentó días atrás el gobierno nacional se encuentra en una etapa de escalamiento, es decir, de la producción a escala para responder a las necesidades de la salud pública del territorio.
Ana Franchi. Presidenta del Conicet

Es doctora en Química Biológica por la Universidad de Buenos Aires (UBA) e integra la entidad hace 40 años. Es directora del Centro de Estudios Farmacológicos y Botánicos, también presidenta de la Red Argentina de Género. Asumió al frente del Conicet en enero de este año. Ana Franchi Presidenta del Conicet

Además anticipó que otros investigadores, de la Universidad Nacional de San Martín y de Quilmes (ambos situados en la Provincia de Buenos Aires), trabajan en la elaboración de la detección de la enfermedad a través de tiras diagnósticas, labor encarada en conjunto con científicos del Conicet y de San Francisco, Estados Unidos.

Luego contó que el desarrollo de los kits rápidos fue consultado y solicitado por otros países, quienes expresaron su interés por el experimento argentino. Sin embargo, Franchi apuntó que “primero tenemos que tener una amplia producción para el país y más tarde podemos pensar en exportar. Estamos abocados en la solución para los millones de argentinos”.

Un rol preponderante

La carrera de un investigador requiere de años de teoría y prácticas, de formación y capacitación. Al respeto Franchi señaló que “todo lo que se logró tiene por detrás mucha preparación e inversión en equipamientos y recursos humanos. Si no estaba todo esto, hubiese sido imposible desarrollar kits y soluciones en un lapso rápido, como el que llevó el kit, que se hizo en 45 días”.

Por otra parte mencionó que en los últimos cuatro años, durante la gestión de Mauricio Macri, hubo una gran desfinanciación en el sector científico. Tras la llegada de Fernández al poder, se profundizó la producción de conocimientos para lograr la autonomía científica y tecnológica, dijo.

“La pandemia mostró la necesidad de un sistema científico y tecnológico local, autónomo, como así también la necesidad de un sistema de salud fuerte, para responder a las demandas de la coyuntura, de dar soluciones a todo esto que fue inesperado. Había científicos que estaban listos para responder a esta enfermedad, pero a cada uno le llevó 20 años de formación en las temáticas. Nada de esto es mágico”, aseveró Franchi.

La presidenta del Conicet también mencionó que, además de la parte de biomedicina que se dedica a la producción de kits y vacunas, hay investigadores y becarios que trabajan en otras temáticas. “Hay científicos abocados a la producción de respiradores artificiales que, con la producción de válvulas, permitirán que un respirador sea utilizado por muchos pacientes. También, hubo un fuerte apoyo para la confección de equipamientos necesarios para el personal de la salud, con telas particulares para la protección de los enfermeros con los barbijos o la indumentaria”, añadió. Al mismo tiempo, agregó: “Tenemos personal abocado a la modelación, que sigue la evolución de la pandemia con integrantes que son matemáticos, estadísticos e infectólogos. Luego, hay científicos sociales que analizan otras aristas como cuáles serán las consecuencias económicas de la cuarentena, de cómo todo esto afecta a la vida de la gente. Hay un abordaje multidisciplinario para comprender este contexto difícil”.

“Todo esto demostró que hay un desarrollo autónomo y de soberanía de conocimientos y soluciones”, recalcó.
Consultada sobre las implicancias de la actividad científica en el marco del confinamiento obligatorio, Franchi respondió: “ Esto demostró que podemos ayudar a mejorar la calidad de la vida de la gente y responder las problemáticas que tiene un país en diversos aspectos, como la salud, la educación, la economía. Es devolver a la sociedad lo que nos dio, porque la sociedad sostuvo las carreras, los doctorados y el pago de los salarios de los científicos. Y por supuesto, todo esto requiere de inversión que nos termina dando la sociedad. Y estamos devolviendo con respuestas. La ciencia argentina es de excelencia, forma recursos humanos, pero no estaba tan abocada a solucionar problemas. Quedó demostrado que sí, podemos, y estamos presentes para seguir generando soluciones a la demanda de una sociedad”.

Convocatorias y más personal

También en las últimas semanas, el Ministerio de Ciencia lanzó una convocatoria para que el sector aporte ideas para erradicar la enfermedad e interpretar los efectos del virus. La presentación concluyó con más de 500 iniciativas, de las cuales 12 son misioneras. En este sentido, la investigadora indicó que “muchos de los proyectos son, en su mayoría, para lograr la financiación de una vacuna, el desarrollo de posibles terapias una vez que el paciente se recupere y el fortalecimiento del sistema de salud de todas las provincias”. Aclaró que serán más de 100 las propuestas que contarán con ayuda del Estado y en los próximos días se difundirán quiénes accederán al beneficio.

Por otra parte, y para colaborar con la pandemia, Franchi afirmó que se prorrogaron por cuatro meses las becas que brinda la entidad científica ya que, en muchos casos, finalizaban en los inicios del aislamiento obligatorio, por lo que “se decidió continuar con las becas para no dejar a la gente sin ingreso”.

Asimismo, desde que inició el año se optó por ampliar el número de ingresos para la Carrera de Investigador Científico (CIC), que pasó de 450 a 800 cupos.
Entre otras de las decisiones que encaró el Ejecutivo nacional en favor de los científicos, se anunció el aumento en el monto de las becas que, el año pasado, se ubicaba en 28,000 pesos. “Ahora en junio, las becas doctorales estarán en 45,000 pesos y las posdoctorales, en 53,000 pesos”, manifestó.

“El presidente, en el inicio de las sesiones del Congreso Nacional fue claro: Este es un gobierno de científicos. Nos convocó para brindar soluciones. El aumento en los montos de las becas es clave, pero ahora tenemos que apuntar a mejorar los subsidios, la infraestructura y que haya más insumos en todos los institutos con los que cuenta el Conicet en todo el país”, cerró Franchi.


Argentina desarrollará una vacuna contra el coronavirus

Un equipo de científicos liderado por la doctora Juliana Cassataro, investigadora del Conicet en el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIB-Intech) de la Universidad de San Martín (Unsam) y especialista en inmunología, enfermedades infecciosas y desarrollo de vacunas, ganó un subsidio de 100 mil dólares otorgado por la Unidad Coronavirus, Agencia de Investigación que depende del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, para desarrollar una vacuna contra el coronavirus. Se trata de la primera iniciativa de este tipo en Latinoamérica.

En diálogo con Infobae, Cassataro explicó: “Estamos recién empezando, es un proyecto que nos financió la Unidad Coronavirus del MINCyT hace 15 días, somos un grupo multidisciplinario de inmunólogos, que ya veníamos trabajando en vacunas, virólogos y expertos en estructura de proteínas”.

“Nos presentamos a la convocatoria porque ya veníamos trabajando en vacunas orales, contra enfermedades infecciosas y veníamos viendo que hay algunos grupos en el mundo que están muy adelantados y la pregunta que nos planteamos fue si valía la pena empezar algo desde acá, pero en el mundo hay cien grupos como el nuestro que recién empiezan a probar, y si efectivamente logran resultados exitosos habría que ver lo que sucede con la distribución de las vacunas, para que efectivamente lleguen a nuestro país y a todo el mundo, por eso nuestro proyecto es para probar en más o menos 9 a 12 meses lo que sería la etapa preclínica, y si tenemos buenos resultados ahí tendremos que conseguir mucho más financiamiento para comenzar la etapa clínica”, agregó.

En estos momentos, el proyecto de los científicos argentinos se encuentra en una fase de estudios preclínicos. “Ahora estamos en la parte en la que los especialistas virólogos y de estructura de proteínas se encuentran eligiendo cuáles son las partes del virus (SARS-CoV-2) que se van a usar en la vacuna, porque nos queremos asegurar que tenga los antígenos de la cepa que circula en nuestra región”, precisó Cassataro.

Respecto a cómo seguirá el proceso en ese punto, la investigadora manifestó: “Allí lo probaremos con diferentes adyuvantes o formulaciones en ratones para ver la inmunogenicidad, y ver cual de todos los que probamos da la respuesta que buscamos, que es encontrar anticuerpos neutralizantes del virus”.

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