El caso Evelyn Rojas tiene vía libre para un juicio que será histórico

Jueves 2 de abril de 2020 | 07:00hs.
Evelyn Rojas (26) falleció a causa por una fractura en la base del cráneo.
Carlos Cardozo

Por Carlos Manuel Cardozo fojacero@elterritorio.com.ar

El crimen de Evelyn Rojas (26), mujer trans brutalmente asesinada en octubre de 2017 en Posadas, tiene vía libre para ventilarse en un debate oral y público, después de que la defensa de Ramón Da Silva no apelara la elevación a juicio firmada por el juez Fernando Verón a principios de marzo. 
Da Silva será juzgado por “la presunta comisión del delito homicidio doblemente agravado por la relación de pareja preexistente y por femicidio”, luego de que el magistrado desestimara el pedido de la querella de que se tenga en cuenta el calificante “odio a la identidad de género” contemplado en el inciso 4 del artículo 80 del Código Penal Argentino, entendiendo que se trataba de un transfemicidio. 
De esta forma, sí avaló la calificación solicitada por la fiscal Adriana Herbociani en su requerimiento, lo que podría marcar un antecedente histórico en la provincia. 
Según el documento al que tuvo acceso El Territorio, el magistrado describe que el agravante de odio “ha sido interpretado a través de los años en el sentido de que se trata de un agravante del tipo subjetivo, fundada en la motivación del autor por cometer el hecho; a este respecto se ha dicho que el autor actúa por malos motivos, el odio entendido como una especial aversión o un sentimiento de profundo rechazo a ciertas características de la víctima.”
En este sentido, alegó que en estos casos el homicida debe estar motivado por odio o aversión a algunas de las circunstancias mencionadas en el código: la orientación sexual, la identidad de género o la expresión de la identidad. 
“Sentado ello, considero que en estos obrados no se acreditó que el imputado Da Silva haya dado muerte a Evelyn por odio a su condición de transexual, véase que conforme a los testimonios brindados en autos, entre la víctima y el victimario existía una relación sentimental, ciertamente estable, pernoctando -algunas veces- el imputado en la casa de Evelyn o de ésta en la ex estación de servicios, lugar de residencia ocasional del imputado y del hecho en investigación”, argumentó el magistrado. 
También hizo referencia a la ley de identidad de género que describe como “una vivencia interna e individual del género como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo. Esto puede involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido. También incluye otras expresiones de género, como la vestimenta, el modo de hablar y los modales”.
Es que, en su apelación a la elevación a juicio solicitada por la fiscalía, la defensa había considerado que para que el crimen encuadre en la figura femicidio, la víctima debe tener genitales femeninos, agregando que no existen elementos en el expediente que dan cuenta de que Evelyn se autopercibía como mujer, debido a que había renovado su documento hacía poco tiempo y no eligió cambiarse el nombre y el sexo como lo amparaba su derecho. 
En su fallo, el juez rechazó este planteo diciendo tajantemente que “lo cierto es que la víctima se autopercibía como mujer y ello surge palmariamente de los testimonios obrantes en autos citados precedentemente, vistiendo como tal y se desenvolvió como mujer. Todos los testigos mencionan que Evelyn eran una mujer transexual, se vestía y actuaba como mujer. Entonces, a mi criterio, estos son indicadores inequívocos de la autopercepción de Evelyn: se sentía mujer”.

Crimen y búsqueda
El crimen de Evelyn fue cometido durante la tarde del jueves 27 de octubre de 2016, en la estación abandonada El Refugio, ubicada en avenidas Uruguay y Buchardo. La joven, trabajadora sexual, estaba en una fosa dentro del predio con evidentes signos de violencia en el rostro, totalmente desfigurada.
La autopsia determinó luego que murió a causa de un “traumatismo de cráneo gravísimo, con fractura de base de cráneo, concomitantemente, policontusiones múltiples, con excoriaciones y hematomas, en instancia vital, con traumatismos maxilofacial severo, en instancia vital, motivo que lleva al óbito”
Rojas era del barrio Fátima, pero dormía muchas veces en ese lugar. Fue una conocida quien fue a buscarla para llevarle comida y desde lejos la vio yaciente en el lugar. Ignacia Galeano (50) desde entonces se convirtió en una pieza clave para la pesquisa, no solamente por ser la primera en tomar contacto con la escena, sino que también había estado con ella horas antes de su asesinato.
La noche anterior la mujer encontró a Evelyn en la esquina donde habitualmente trabajaba -a una cuadra de la estación- bebiendo vino en cajita. “Le saqué ese vino y en eso llegó la pareja y trajo otro vino. Le dije: ‘Para qué traés eso si ella no aguanta más, no aguanta tomar más’”, relató la mujer. Ese hombre era nada más y nada menos que Da Silva.
“Entonces él le levantó al hombro y le trajo para acá (por la estación abandonada). Yo miré, vigilé y entró acá”, agregó a El Territorio en su momento en la escena del crimen, mientras policías y autoridades judiciales hacían los trabajos de rigor. 
 Ramón Da Silva pasó a ser de inmediato el único sospechoso del caso, pero encontrarlo se volvió una tarea muy difícil para la Dirección de Homicidios de la Policía de Misiones, debido a que no tenía lugar fijo de residencia, usaba varios apodos -Junior, Ramoncito o Polaquito- y no tenía cercanos o conocidos.
Los pesquisas reconstruyeron que ambos vivían allí y que el acusado se presentaba como una especie de sereno del lugar.
En ese punto fue clave una imagen de la víctima y el presunto victimario que había aparecido en los medios. Es que en los primeros meses de ese año se reportó un intento de suicidio de Evelyn en la misma estación. Cuando los efectivos y los medios se hicieron presentes, Junior estaba con ella y quedó retratado por las cámaras.
El  31 de octubre el hombre finalmente fue atrapado en la Terminal de Ómnibus de San Vicente, a 190 kilómetros de la capital. Según trascendió, Junior había estado hablando en voz alta y los testigos del lugar manifestaron que oyeron cómo se atribuía el asesinato.
Casi cuatro años han pasado desde entonces y ahora dependerá de que la crisis sanitaria que vive el mundo por el avance del coronavirus ceda para que el Tribunal Penal I analice el expediente y determine una fecha para que el sujeto se siente en el banquillo de los acusados.

Meses antes, la primera condena

En julio de 2016, pocos meses antes del crimen de Evelyn, Carlos Plaza y Juan José del Valle fueron hallados culpables de ser “coautores material y penalmente responsables del homicidio agravado el concurso premeditado de dos o más personas criminis causa y por violencia de género” contra Gimena Álvarez (31), con identidad con el sexo autopercibido. Ocurrió en Salta y se trató del primer juicio en Argentina bajo la figura de femicidio de una persona trans. El hecho, juzgado por la Sala III del Tribunal de Juicio de esa provincia, ocurrió el 24 de diciembre de 2014, alrededor de las 6 de la mañana en la capital provincial. Según la investigación, los condenados le robaron las pertenencias a Álvarez para luego golpearla y empujarla a un canal de la zona. La víctima fue auxiliada y trasladada a un hospital, pero falleció esa noche producto de los golpes por “traumatismo encefalocraneano grave, post-operatorio de craneotomía y trauma cerrado de tórax grave”.


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