Empezó el juicio contra los hermanastros acusados de descuartizar y quemar a sus padres

Miércoles 9 de octubre de 2019 | 09:00hs.
Leandro Yamil Acosta y Karen Daniela Klein, que además eran pareja, se sentarán en el banquillo por el homicidio agravado por el vínculo.
Este martes empezó el juicio a dos hermanastros acusados de haber asesinado, descuartizado y calcinado a sus padres en una casa de la localidad bonaerense de Pilar en 2015. Se trata de Leandro Yamil Acosta -hijo adoptivo de la mujer asesinada-, y Karen Daniela Klein -hija del hombre muerto-, quienes además eran pareja al momento del doble crimen.

Acosta admitió desde un principio los asesinatos de Ricardo Ignacio Klein y de su madre adoptiva, Miryam Esther Kowalczuk. De acuerdo a su declaración, lo hizo para proteger a sus hermanos mellizos de 11 años porque su papá había sugerido que iba a violar a la nena.

Tras la confesión el joven, que ahora tiene 29 años, quedó detenido por los homicidios con el vínculo como agravante, delito que prevé la pena de prisión perpetua. En cambio su hermanastra, Karen, llegó al debate en libertad por falta de mérito. En ese momento, ella declaró que fue testigo de los crímenes pero que guardó silencio porque Acosta la tenía amenazada.

El caso
Pasaron 13 días desde que Klein y Kowalczuk fueron asesinados y el momento en que sus restos fueron descubiertos. De acuerdo a la reconstrucción que hicieron los investigadores, el parricidio ocurrió el 2 de septiembre de 2015 cerca de las 8 de la mañana.

Acosta aprovechó el momento en que su madre salió para llevar a sus hermanos menores al colegio y ejecutó a Klein de un tiro en la cabeza mientras todavía estaba en su cama. A su madre le disparó cuando volvió y ya en el piso la remató con otros dos tiros.

Los huesos de la mujer fueron encontrados más de una semana después adentro de un balde de pintura en la casa donde vivían, en Sarratea 2726 de Manuel Alberti. Los restos de Klein aparecieron en un baldío a ocho cuadras de ese lugar, repartidos en 16 bolsas.

La imputabilidad de Acosta será uno de los puntos sobre los que la justicia tendrá que resolver. "Se trata de un sujeto que padece un trastorno psicótico compatible con enfermedad esquizoafectiva y un cuadro compatible con epilepsia", escribió en sus conclusiones una perito oficial.

Según ese informe, que fue replicado por la agencia Télam, el joven presentaba "sentimientos de odio y ansiedad hacia ambas víctimas, en especial hacia su madre", a quien acusaba de "permanentes vejaciones desde los 3 años" y de "entregarlo" a sus parejas para ser abusado sexualmente.

El informe destaca que el joven, tras los crímenes, trató de ocultarlos e inventó como excusa que sus padres los habían abandonado para irse a jugar a un casino de Uruguay. Después, compró herramientas en el barrio para descuartizar e incinerar los cuerpos, pero el olor nauseabundo fue lo que alertó a los vecinos.

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