Foco de violencia en San Pablo profundiza la crisis brasileña

Lunes 1 de junio de 2020
Partidarios y detractores del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se enfrentaron ayer en medio de unos violentos disturbios que dejaron varios heridos en San Pablo. Los incidentes ocurrieron en la céntrica avenida Paulista, donde fueron convocados actos por parte del llamado bolsonarismo y también por grupos opositores que se concentraron contra el “autoritarismo”.
Los primeros expresaban su apoyo a Bolsonaro, exigían el cierre del Parlamento y la Corte Suprema, a los que acusan de conspirar contra el gobierno, en tanto que los segundos decidieron salir a la calle en “defensa de la democracia”.
Las manifestaciones, realizadas también en otras ciudades, fueron convocadas en momentos en que Brasil, con casi medio millón, es el segundo país con más contagios de Covid-19 en el mundo, sólo por detrás de Estados Unidos, y el cuarto en número de fallecidos.
En la avenida Paulista, unos choques entre ambos bandos llevaron a la Policía a intervenir con gases lacrimógenos y balas de goma. En los disturbios resultaron heridas varias personas, entre ellas el fotógrafo Fernando Bizerra, de la agencia EFE, que cubría los sucesos y fue alcanzado con fuerza por un objeto en su pierna izquierda y llevado luego a un hospital para ser atendido.
Poco antes, en Brasilia, el presidente Bolsonaro, una vez más, acudió a un acto organizado por sus partidarios, en el que también éstos se manifestaron contra el Parlamento y la Corte Suprema y demandaron una “intervención militar”.
El jefe de Estado no hizo declaraciones y se limitó a saludar y abrazar a muchos de los asistentes, cargó algunos niños en sus brazos y posó para fotos, todo sin usar la mascarilla que es obligatoria para circular por las calles de Brasilia, por la pandemia del coronavirus.
Tras saludar a sus partidarios, calculados en unos 3.000, Bolsonaro se dirigió hacia un grupo de policías a caballo, montó en uno de ellos y se paseó entre las personas, que tras la cabalgata se dispersaron sin mayores incidentes.
Bolsonaro rechaza el confinamiento social para frenar la epidemia por considerar que destruye la economía, lo que se tradujo en duras confrontaciones con alcaldes y gobernadores favorables a la medida.
Los dos estados con más muertos y casos son San Pablo y Río de Janeiro, aunque los más afectados en relación a su población son los del empobrecido norte y nordeste, con sistemas sanitarios casi al límite de su capacidad.
Por su parte, el presidente brasileño, así como tres de sus hijos que se desempeñan en política, son ahora mismo objeto de diversas investigaciones que están en manos de la Fiscalía General y son supervisadas por la Corte Suprema.
En el caso del mandatario, es sospechoso de intentar intervenir ilegalmente en la Policía Federal, un organismo autónomo que depende del Ministerio de Justicia, cuyo ex titular Sergio Moro denunció esas supuestas irregularidades.
El pasado sábado, Bolsonaro publicó una serie de mensajes en las redes sociales en alusión a los problemas de su gobierno con la Justicia y concluyó con una frase contundente: “Todo apunta para una crisis”.
La concentración de ayer en Brasilia fue en contra del Supremo Tribunal Federal (STF), al cual los manifestantes dedicaron pancartas.


La comparación con la Alemania nazi

Celso de Mello, el ministro más antiguo de la Corte Federal Suprema (STF), envió ayer un mensaje dramático a sus colegas de la Corte, advirtiendo sobre el riesgo de una violación inminente del orden democrático en Brasil. En el texto, compara el momento actual del país con el ascenso de Adolf Hitler al poder y la transformación de Alemania en una nación nazi totalitaria.
Según el texto del decano de la Corte, que se jubilará obligatoriamente en septiembre, después de cumplir 75 años, la situación actual recuerda la caída de la República de Weimar, el último intento democrático del gobierno en Alemania antes del ascenso nazi.
"Es necesario resistir la destrucción del orden democrático, para evitar lo que sucedió en la República de Weimar", aseguró.

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